Hablamos con Alex Ruiz Masachs, enólogo y gerente de Josep Masachs, aúna una dilatada experiencia enológica con la labor en ventas a nivel internacional adquirida a lo largo de muchos años trabajando en contacto directo con clientes.

¿Cuándo entró Josep Masachs en el negocio del Cava y cuál es vuestra filosofía?
Nuestro bisabuelo, Josep Masachs Llorach, ya era propietario de viñedos en Vilafranca del Penedès en 1920. La bodega actual se construye en 1985, de la mano de Josep y Joan Masach Painous, y en el presente llega la cuarta generación de la familia con una mentalidad abierta e innovadora. Bajo la atenta mirada de Joan Masachs, estamos reinterpretado los valores familiares para transmitirlos a través de productos con más personalidad y más respetuosos con el medioambiente.

¿Cómo llegaste a la industria del vino?
Como bodega, comenzamos hace 100 años. El año pasado fue nuestro centenario. Personalmente, para ser sincero, siempre he trabajado en la bodega de una forma u otra. Cuando era niño, solía venir aquí solo para ver a mi abuelo trabajar en los viñedos, solía ayudar a mis tíos durante la vendimia. Pero no fue hasta que terminé la universidad y cuando ya había vivido un tiempo en el extranjero que tomé en serio la industria. Me di cuenta de que eso era lo que tenía muchas ganas de hacer, así que me especialicé en enología mientras trabajaba como comercial o de repartidor para poder conocer todo el proceso también.
Tuve varios trabajos ajenos al vino antes de centrarme en mi trabajo en la bodega, algunos de ellos me permitieron viajar y vivir en el extranjero por un tiempo, lo que me ayudó a abrir mi mente para entender otras culturas.
Cuando estoy trabajando, me gusta pensar en cómo la gente disfrutará de nuestros vinos más tarde en casa con su familia o en un restaurante con amigos. Encuentro las ganas de mejorar cada día en la idea de consumidores compartiendo momentos muy especiales con algo que estamos creando en la bodega.

¿Cuál es la parte más difícil de administrar la bodega?
Podríamos decir que lo más difícil para nosotros es encontrar siempre un equilibrio entre tradición y modernidad. Queremos respetar el legado de nuestros predecesores, respetando la tierra tanto como sea posible y, al mismo tiempo, queremos crear cosas diferentes que puedan atraer a los futuros clientes.

Con presencia comercial en continuo crecimiento, seguimos siendo esencialmente una bodega familiar donde las funciones se mezclan y cada individuo participa en diferentes tareas según su perfil. A lo largo de los años también hemos aprendido a rodearnos de un sólido equipo de profesionales que nos enriquecen y complementan, tanto técnica como comercialmente.

¿Cuál es la parte más gratificante de trabajar en la bodega?
La parte más difícil es al mismo tiempo la más gratificante: una nueva generación que aprende a convivir con respeto hacia las generaciones mayores. Con el objetivo de crear un equilibrio que nos recuerde de dónde venimos pero que nos lleve a donde queremos estar mañana.

¿Cuál es tu próximo gran proyecto en los viñedos y / o en la bodega?
Para celebrar nuestro centenario como bodega hemos recuperado el nombre del hombre que hizo posible este proyecto allá por los años 20. También hemos cambiado nuestra imagen corporativa y lanzado productos nuevos con la idea de demostrar lo que somos capaces de hacer. Sin perder de vista aquello en lo que ya somos buenos, pero intentando crear proyectos más ambiciosos y únicos.

¿Cuál es vuestra filosofía en el viñedo?
Nuestra filosofía es dejar que las vides hagan su trabajo y ayudarlas cuando sea realmente necesario. Dentro de lo posible evitamos el uso de productos químicos que pueden dañar el medio ambiente y poner en peligro el futuro de la tierra. Además de esto, disfrutamos creando proyectos colaborativos con nuestros viticultores. Trabajamos de la mano de los viticultores locales, con quienes mantenemos vínculos familiares y alianzas duraderas. Inspeccionamos y seleccionamos parcelas en cada zona para encontrar la expresión que buscamos para cada línea de productos.

¿Cómo sabes si una añada es especialmente buena?
Somos afortunados, siendo honestos en nuestra zona todas las añadas son buenas.
Es diferente si hablamos de una añada excepcional, o más concretamente, de una viña especialmente interesante. Las hemos ido identificando poco a poco durante los últimos años y hemos estado trabajando en proyectos muy especiales de producciones limitadas.

Háblanos de vuestros proyectos como bodega.
Tenemos dos proyectos actualmente: www.vinsdelterme.com y www.josepmasachs.com La primera diferencia entre los productos de uno y de otro son los viñedos que utilizamos y los métodos con los que trabajamos. Los productos de gamas más altas se vendimian a mano.
‘Vins del Terme’ es una marca paraguas que engloba la mayoría de productos que tenemos a día de hoy en el mercado. Surge de nuestro deseo de ofrecer vinos modernos y atrevidos dentro de un portfolio competitivo, actualmente centrado en las DO Penedès, Cataluña, Terra Alta y Cava, pero estamos trabajando para ampliarlo próximamente.
Por otro lado, las marcas que queremos potenciar son las que hemos estado trabajando durante los últimos años y que hemos ido lanzando durante 2020 y 2021 dentro de ‘Josep Masachs’.

¿Cuál es tu variedad de uva favorita?
Es muy complicado responder a este tipo de pregunta. Nosotros creemos firmemente en el gran equilibrio que se puede crear con las uvas tradicionales autóctonas de la zona: Xarel·lo, Macabeo y Parellada.
Últimamente hemos estado trabajando más con unas viñas viejas de Parellada situadas a 396 metros sobre el nivel del mar. Esta elevación ofrece un rango de temperatura más amplio que ayuda a la maduración al tiempo que retenemos más acidez y mayores cantidades de polifenoles en las uvas. En cuanto a las variedades tintas, trabajamos mayoritariamente con Trepat (otra variedad autóctona y muy singular), Garnacha y Monastrell.

¿Actualmente qué es lo más interesante para ti de lo que está ocurriendo en la industria del vino?
Todo está evolucionando ahora mismo. Podemos ver estilos de vinos muy modernos y al mismo tiempo también hay una tendencia muy fuerte de ‘volver a las raíces’ en la que muchos enólogos están aprendiendo del pasado y recuperando prácticas enológicas muy tradicionales e históricas como el Método Ancestral para hacer espumosos.